miércoles, 11 de noviembre de 2015

NUNCA ESTÁ DE MÁS...

En todo Sommelier (así como en como los que se están formando para serlo), debe estar siempre presente el espíritu de búsqueda y aprendizaje. Considero que volver a los orígenes de vez en cuando es muy conveniente para afinar detalles y no dar por sentado lo aprendido. Por tal motivo, quiero compartir con ustedes este valioso artículo que encontré en vinopack.es. Es ilustrativo, claro, sencillo y didáctico. Sin más que decir, los invito a repasar (nunca está de más), los pasos para abrir correctamente una botella de vino.



1. Posición correcta


Mantener la botella de vino en posición vertical inmóvil o intentando moverla lo menos posible. De esta forma evitaremos que los posibles posos o sedimentos puedan alterar o enturbiar el vino.

2. Extraer la cápsula


Utilizaremos el cortacápsulas o cortante del sacacorchos, para cortar la cápsula por debajo del gollete, es decir del cuello. Se realiza sin girar la botella. Completamos la circunferencia para extraer la cápsula que dejará al descubierto el corcho. Limpiamos el gollete y la parte superior del tapóncon un trapo limpio para evitar arrastrar restos metálicos o de polvo. 

3. Inserción del sacacorchos


Cuidadosamente fijamos el sacacorchos en el centro del tapón. Lo enroscamos hacia la derecha y se insertará girando poco a poco la hélice en el corcho de la botella. Pararemos cuando podamos apoyar la palanca corta del sacacorchos para empezar a sacar la primera mitad del corcho. Automáticamente la otra palanca queda posicionada.

4. Extracción del corcho


Realizamos una ligera presión de la botella sobre la mesa para fijarla. Mientras, sujetamos la palanca corta y muy despacio, sin hacer ruido con el sacacorchos, extraemos lentamente el tapón con un sólo movimiento utilizando la palanca larga hacia arriba, tiramos del sacacorchos. 

5. Botella abierta


Finalmente, tendremos el vino destapado. Limpiaremos con un paño limpio la boca de la botella, evitando que cualquier resto del corcho pueda mezclarse con el vino al servirse. Comprobaremos que el vino conserva toda sus propiedades intactas. Para ello hay que observar la apariencia del tapón. Si se encuentre manchado, que no sea más de un 20% del corcho. En cuanto al olfato, el tapón deberá oler a corcho o a vino, nunca a humedad u otros aromas desagradables. Recordemos, que en función de las deformaciones que observemos en el corcho, el vino estará en mejor o peor estado.

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