lunes, 3 de agosto de 2015

La cruz de la verdad...



Esa cruz es la señal inequívoca de que el corcho es el correcto, cuando se habla de Cava. Atentos la próxima vez que descorchen una...





¿...y quién no se ha hecho esta pregunta?

¿QUÉ HACER CON EL VINO QUE NOS SOBRA?
Se trata de una pregunta recurrente. Son muchas veces en las que abrimos una botella de vino y al acabar la comida nos damos cuenta de que ha sobrado la mitad de la botella. “¡Eso nunca me pasa a mi!” Seguro que es lo que podéis pensar más de uno. La realidad es que ocurre muy frecuentemente, y es lógico, pues muchas botellas se abren para cenas entre dos personas, que han tenido un día repleto de trabajo y que tienen que madrugar al día siguiente…. Disfrutar de una copa es perfecto para una cena rápida, o para una velada viendo la televisión o escuchando música. ¿Pero qué hago con el vino que me ha sobrado? Da pena tirarlo…. Claro que da pena, ¡y no lo tires! Es posible que tengas alguna anécdota del vino servido en casa de un familiar o de amigo y que resultara prácticamente imposible de beber. Dejar un vino abierto varios días es poco recomendable… ¡y mucho menos ofrecer uno de estos vinos a una visita! Es cierto que si el vino está abierto entra en contacto con el oxígeno. El oxígeno no es bueno para el vino. Podéis pensar en lo que le pasa a una manzana al abrirla y al entrar en contacto con el aíre y el oxígeno. Lo mismo ocurre con el vino: se oxida. Esto ocurre más fácilmente a los vinos blancos, pues al tener “menos cuerpo” están menos protegidos que los vinos tintos. Pero les pasa también a los tintos. Éste tema es la típica cuestión práctica que se aborda en la mayoría de cursos de cata de vinos. Sin necesidad de atender uno, os resumimos aquí algunas recomendaciones. En primer lugar, no recomendaríamos guardar un vino sólo con el corcho. Si hace un poco de calor y dejamos así un vino blanco, es más que probable que al día siguiente se note un gran defecto en el vino. Pero es que, además, no tendría mucho sentido no guardar un vino en el frigorífico que normalmente se consume frío. Así que los vinos blancos, siempre a la nevera una vez abiertos. Es aconsejable sacarles el aíre. Existen sencillos tapones que se acoplan a bombas de extracción de aíre que apenas cuesta unos euros. A mucha gente no le gusta esta técnica, pero sin duda tiene más efecto que no hacer nada. Si sacamos el aíre y guardamos un vino blanco sobrante, es más que posible que lo podamos tener dos o tres días en la nevera y que el vino se conserve perfectamente. El vino habrá evolucionado, es seguro que los aromas más afrutados estén algo menos presentes, pero el vino seguirá estando en perfecto estado. ¿Qué hacer con un vino espumoso? Es un poco más complicado. Las burbujas son parte de la esencia de estos vinos. Si le extraemos el aíre para evitar la oxidación podríamos pensar que estamos, al mismo tiempo, extrayendo sus burbujas. En nuestra opinión para vinos espumosos es mejor no quitar el aíre y simplemente taparlos con un tapón. El vino deberá ir a la nevera, a la parte más fría si es posible, y ser consumido al día siguiente. Los vinos tintos tienen más protección contra la oxidación que los vinos blancos. Pero se oxidan igualmente. Para ver lo que ocurre, y como experiencia recomendable con un vino barato, es fácil dejar una copa de vino a medio llenar en la cocina. Espera un par de día sin tomarlo y luego inténtalo. Desagradable sin duda. Conviene por tanto sacarles el aíre, todo lo que podamos, hasta notar que la bomba ya no hace más trabajo. Posteriormente, déjelo en un cava de vino si tiene una. Si no la tiene lo puede meter en la nevera, pero nunca beba un vino tinto sacado de la nevera, lo tendrá que dejar a temperatura ambiente al menos media hora. De lo contrario el vino no sabrá bien, y presentará un carácter muy astringente. Una de las costumbres más asentadas (y erróneas) con los vinos abiertos se produce con los vinos de Jerez y los vinos de Oporto. Por alguna razón estos vinos se mantienen abiertos en algunas casas durante días, semanas y meses…. Gran error. Los vinos finos pierden todo su carácter al ser abierto. Lo mismo ocurre con los vinos de Oporto. Al ser vinos que suelen tener más contenido de alcohol hay la creencia de que éste los protege, pero en realidad el carácter de los vinos se pierde sin remedio tras estas prolongadas aperturas. Existe siempre el muy recurrido recurso de no usar los vinos para beberos, sino para cocinar. Cualquier vino de cierta calidad termina siendo el mejor ingrediente para una salsa. Cocinar con vino es siempre una opción que no debemos olvidar.

Datos interesantes...

Para los aficionados del vino espumoso queremos invitarlos a descubrir vinos espumosos de autor, que huyen de sabores convencionales y muestran el buen hacer de enólogos y viticultores que apuestan por la calidad y los métodos de elaboración naturales y tradicionales.
Cavas elaborados por viticultores artesanos con la sabiduría atesorada en la tradición transmitida de padres a hijos.

Diferencia entre el término Denominación de Origen (DO) y Denominación de Origen Calificada (DOCa)
Ambos términos garantizan que un vino está certificado por un Consejo Regulador y que cumple altos niveles de calidad.

Denominación de Origen (DO) es el nombre de una región, comarca, localidad o lugar determinado que haya sido reconocido administrativamente para designar vinos que cumplan las siguientes condiciones:

· Haber sido elaborados en la región, comarca, localidad o lugar determinados con uvas procedentes de los mismos.

· Disfrutar de un elevado prestigio en el tráfico comercial en atención a su origen; cuya calidad y características se deban fundamental o exclusivamente al medio geográfico que incluye los factores naturales y humanos.

· Además, han de haber transcurrido, al menos, cinco años desde su reconocimiento como vino de calidad con indicación geográfica.

Denominación de Origen Calificada (DOCa) deberá cumplir, además de los requisitos anteriores exigibles a las denominaciones de origen, los siguientes:

· Que hayan transcurrido, al menos, diez años desde su reconocimiento como Denominación de Origen.

· Se comercialice todo el vino embotellado desde bodegas inscritas y ubicadas en la zona geográfica delimitada.

· Cuente con un sistema de control desde la producción hasta la comercialización respecto a calidad y cantidad, que incluya un control físico-químico y organoléptico por lotes homogéneos de volumen limitado.

· Está prohibida la coexistencia en la misma bodega con vinos sin derecho a la DOCa, salvo vinos de pagos calificados ubicados en su territorio.

· Ha de disponer de una delimitación cartográfica, por municipios, de los terrenos aptos para producir vinos con derecho a la DOCa.